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viernes, 8 de mayo de 2009

El medio ambiente en Gaza es una de las víctimas fundamentales.


Fuente: Erin Cunningham, The Electronic Intifada / Rebelión (Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos)


Incontables campos de frutales por toda la franja de Gaza han desaparecido, granjas enteras han sido destrozadas. Los restos de las miles de casas derruidas emiten amianto tóxico, mientras que las ruinosas infraestructuras vierten al mar Mediterráneo aguas residuales no tratadas. La última guerra ha agravado una ya profunda crisis medioambiental en la asediada Gaza.
A lo largo de toda la Operación Plomo Fundido el ejército israelí atacó casi cada aspecto de las infraestructuras del territorio costero. En toda la franja de Gaza casas, negocios, fábricas, redes eléctricas, sistemas de alcantarillado y plantas de tratamiento de agua han quedado reducidos a montones de escombros.
Según una valoración del daño medioambiental y de las infraestructuras realizada por el Programa de Desarrollo de Naciones Unidas (UNDP, en sus siglas en inglés), el ataque de Israel no sólo ha agravado los peligros ya existentes en Gaza, sino que ha creado otros nuevos al contaminar el medio ambiente tanto urbano como rural y dejar unas cantidades sin precedentes de escombros a su paso.
El Programa Medioambiental de Naciones Unidas (UNEP, por sus siglas en inglés) anunció el mes pasado que enviaría a Gaza un equipo de expertos post-conflictos para estudiar los problemas que suponen las principales amenazas para la población de Gaza.
Antes de la guerra las infraestructuras de Gaza languidecían bajo tres años de sanciones y otros 18 meses de bloqueo conjunto israelo-egipcio que prohíbe la importación a Gaza de todo tipo de productos excepto los “esenciales”.
Muchas zonas de Gaza, particularmente los urbanísticamente incontrolados campos de refugiados, carecen de sistemas de alcantarillado adecuados. Cuando existían, solían funcionar con generadores o con electricidad racionada. La prohibición de importar los materiales necesarios para su mantenimiento, incluyendo cemento, acero y cañerías, los ha dejado en una situación desesperada.
Un informe de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de los Asuntos Humanitarios (OCHA, por sus siglas en inglés), publicado diez días antes de que se emprendiera la Operación Plomo Fundido afirmaba que al menos el 80% del agua suministrada en Gaza “no cumplía los requisitos de potabilidad de la Organización Mundial de la Salud”.
“La falta de cañerías, piezas de repuesto y materiales de construcción impide la mayor parte de las obras de mantenimiento. La degradación del sistema que resulta de ello está suponiendo un grave peligro para la salud pública”, se leía en el informe.
Según la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), las restricciones de materiales y bienes deja al menos el 70% del terreno agrícola sin irrigación, mientras que las autoridades locales se han visto obligadas a verter cada día al mar unos 70 millones de litros de aguas residuales sin tratar. La falta de carburante hace que la recogida de basura sea, en el mejor de los casos, infrecuente.
Durante el ataque las bombas israelíes alcanzaron los ya frágiles sistemas de alcantarillado y tratamiento de agua, lo que provocó que el agua limpia y las aguas residuales se mezclaran en algunas de las zonas más pobladas de Gaza.
Los proyectiles de los tanques alcanzaron la mayor planta de tratamiento de agua en la zona de Sheikh Aljeen de la ciudad de Gaza, lo que hizo que el agua no tratada cayera a borbotones directamente a los barrios, granjas y al mar.
El 40% de los depósitos de agua en los tejados de Khan Younis resultaron dañados o destruidos y cuatro pozos de agua fueron completamente destruidos en la ciudad de Gaza, Beit Hanoun y Jabaliya, según el grupo Agua, Saneamientos e Higiene (WASH, en sus siglas en inglés) que trabaja para la OCHA.
“El mayor impacto después de la guerra se está sintiendo en las zonas del norte de Gaza, donde se destruyeron la mayor parte de las redes de agua”, afirma Najla Shawa, directora de información de WASH en Gaza. “También en Khan Younis sólo el 30% de la zona dispone de los servicios de una red de alcantarillado”.
Cada día se están vertiendo al mar Mediterráneo diez millones más que antes de la guerra de litros de aguas residuales no tratadas, afirma WASH, lo que supone una amenaza para la vida marina de la costa y para la pesca de Gaza.
Los misiles israelíes también destruyeron fábricas en zonas residenciales urbanas y en zona rurales, que dejaron productos químicos potencialmente tóxicos en el aire y en la tierra. Se afirma que las montañas de escombros que siguen caracterizando el paisaje de Gaza contienen grandes cantidades de amianto, una fibra mineral cancerígena usada comúnmente en la construcción.
“Los restos de las demoliciones causadas por las últimas hostilidades pueden contener sustancias peligrosas como el amianto”, dijo por teléfono desde Génova a IPS un representante de la sección de Gestión Post-conflicto y Desastre del UNEP. “Se ha relacionado el cáncer de pulmón y altos niveles de exposición al amianto”.
Según las autoridades locales, se destruyeron más de 20.000 edificios y 5.000 casas. A consecuencia del bloqueo todavía no se han podido limpiar unos 600.000 metros cúbicos de escombros, gran parte del cual fue esparcido por los taques israelíes.
La tierra de Gaza también se ha visto afectada a largo plazo por el uso de fósforo blanco por parte de Israel durante toda la guerra, afirma Sameera Rifai, representante de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza en los Territorios Palestinos Ocupados. “La tierra agrícola ahora está contaminada por las armas que utilizaron los soldados israelíes, en especial el fósforo blanco”, dijo Rifai a IPS.
Según la Agencia Estadounidense para el Registro de Sustancias y Enfermedades Tóxicas, el fósforo blanco, un agente incendiario químico, puede permanecer inalterado en los sedimentos terrestres y en los cuerpos de los peces durante muchos años. Según estudios realizados en la universidad Técnica de Yildiz en Estambul, Turquía, las muestras de tierra de Gaza dieron positivo en el caso de fósforo blanco en febrero.
Según afirma el activista medioambiental e investigador de Amigos de la Tierra Oriente Medio, Basil Yasin, la guerra debilitó aún más la capacidad de los ayuntamientos para recoger la basura. Naciones Unidas informa de que los residuos y restos sólidos siguen amontonados en las calles de Gaza y que los tres basureros principales de la franja están completamente saturados.
Sin embargo, mientras dure el bloqueo y se prive a Gaza de los materiales que necesita para reconstruir, los ecologistas dudan mucho que se pueda hacer algo para tratar los cada vez mayores problemas medioambientales de Gaza.
“Se trata de una crisis continua, no sólo de una provocada por la guerra, que siempre impide a los palestinos desarrollar proyectos sostenibles”, declaró Shawa a IPS. “Fundamentalmente esto incluye la falta de materiales que impide que se construyan redes de agua y plantas de tratamiento de aguas residuales. En los dos últimos meses los israelíes sólo han permitido la entrada a Gaza de dos o tres contenedores con cañerías”, afirmó.
También afirmó que las llamadas “zonas parachoques” que Israel ha construido unilateralmente dentro de Gaza están dificultando la limpieza y valoración del medio ambiente en el periodo posterior a la guerra. “La gente no puede acceder a las zonas en el este y norte donde están situadas las plantas de tratamiento de aguas residuales”, afirmó. “Las autoridades municipales no pueden llegar a esas zonas para hacer pruebas del agua o de la tierra para ver los niveles de aguas residuales”.
El UNEP afirma que en cualquier conflicto la estabilidad medioambiental es fundamental para establecer una paz a largo plazo.
“No se pueden hacer progresos significativos en términos medioambientales mientras las fronteras permanezcan cerradas” , afirma Rifai. “Si queremos desarrollar Gaza y preservar sus recursos naturales, debería acabar este bloqueo y debería haber libertad de movimientos para las personas y los materiales”, afirma Rifai. “Si no, es imposible”.
2009-05-07 07:05:18

jueves, 26 de febrero de 2009

Operación Plomo Impune

Eduardo Galeano

Para justificarse, el terrorismo de estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas. Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos. Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes. Cuando votan a quien no deben votar, son castigados. Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde que Hamas ganó limpiamente las elecciones en el año 2006.Algo parecido había ocurrido en 1932, cuando el Partido Comunista triunfó en las elecciones de El Salvador. Bañados en sangre, los salvadoreños expiaron su mala conducta y desde entonces vivieron sometidos a dictaduras militares. La democracia es un lujo que no todos merecen. Son hijos de la impotencia los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelita usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina. Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa. Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa. No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho. Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros. ¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con ETA, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar a IRA. ¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos? El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quien mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales. En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica. Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí.Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki. La llamada comunidad internacional , ¿existe?¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro? Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas, rinden tributo a la sagrada impunidad. Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos. La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima, mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena.
(Este artículo está dedicado a mis amigos judíos asesinados por las dictaduras latinoamericanas que Israel asesoró).
Fuente: http://www.brecha.com.uy/alter/index.php?option=com_content&task=view&id=585&Itemid=70